jueves, 27 de mayo de 2010

Calamar carnívoro de 500 millones de años desvela sus misterios




Un calamar carnívoro de 500 millones de años conocido como Nectocaris pteryx, un especimen previamente inclasificable, ha desvelado algunos de sus misterios gracias al trabajo de paleontólogos de la Universidad de Toronto y del Museo Real de Ontario. La criatura, que los investigadores consideran «extremadamente rara», ha resultado ser un antepasado de los calamares y los pulpos modernos, lo que significa que los cefalópodos se originaron 30 millones de años antes de lo que se creía, mucho más cerca de la aparición de los animales más complejos durante la explosión cámbrica.

Durante ese período aparecieron por primera vez en el registro fósil organismos pluricelulares más complejos que las esponjas o las medusas. El hallazgo, que se publica esta semana en la revista Nature, también ofrece una nueva interpretación de los orígenes de este grupo de animales marinos.
La investigación ha sido posible gracias al descubrimiento de 91 nuevos fósiles que fueron recogidos en el famoso yacimiento de Burgess Shale, en el parque nacional Yoho (parte de las Montañas Rocosas Canadienses que la Unesco considera patrimonio mundial). «Anteriormente, todo el conocimiento que teníamos del Nectocaris vino de un ejemplar solitario descrito en 1976», explica Martin Smith, investigador del departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Toronto. Como sus características eran tan ambiguas, se mantuvo sin clasificar. Sin embargo, los nuevos análisis revelan que el especimen es similar a los miembros conocidos del grupo de los cefalópodos modernos, que incluye a los calamares, pulpos, sepias y nautilus, así como a fósiles comunes como ammonites y belemnites que ya se han extinguido.

Los nuevos especímenes, de entre dos y cinco centímetros de largo, muestran que los nectocaris tienen forma de cometa aplanada, los ojos grandes y un par de largos tentáculos que los científicos creen que utilizaban para buscar a sus presas y consumirlas. Además, la criatura nadaba con la ayuda de grandes aletas laterales y, como los cefalópodos modernos, probablemente se movía con propulsión a chorro. «Algunas de las branquias de los especímenes grandes estaban llenas de barro, lo que sugiere que los animales quedaron fosilizados después de ser atrapados en un flujo de lodo bajo el agua», apunta Smith.

Como explica el paleontólogo, «sabemos muy poco acerca de las relaciones entre los principales grupos de moluscos. Los fósiles como Nectocaris nos ayudarán a conocer cómo están relacionados los grupos vivos actuales y su evolución, y cómo se originó la diversidad biológica en el pasado. Nos ayudará a comprender el rico tapiz de la vida actual». Los cefalópodos modernos, como los pulpos, son muy complejos y demuestran una inteligencia intrincada y sorprendente. «Pasamos de una forma de vida muy simple en el pre-Cámbrico a algo tan complejo como los cefalópodos en un abrir y cerrar de ojos geológicos, lo que ilustra lo rápida que puede ser la evolución».

Fuente: ABC
Más información:
Europa Press
Nature

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