sábado, 4 de junio de 2011

Los niños de la calle

Para algunos niños, la calle es el lugar donde encuentran su casa, sus padres, sus juegos, su educación, su salud o su amor. Para otros, en cambio, las calles son el lugar donde traban desde el amanecer hasta la medianoche. Privados de protección y del cuidado de una familia, duermen en cajas de basura, parques o en el propio asfalto. La edad de la mayoría de estos niños está entre los 15 y los 17 años.

Se estima que en la actualidad hay 100 millones de niños viviendo en la calle. Son especialmente vulnerables a la victimización, la explotación y el abuso. La indiferencia internacional al problema ha dado lugar a la negligencia y al abuso continuo de estos niños. Según la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), todo niño tiene derecho a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. La falta de techo niega cada uno de esos derechos.

El término "niños de la calle" engloba tres grupos diferentes de niños y niñas:

  • Los que no tienen casa ni apoyo familiar. Se mueven de un lugar a otro viviendo en refugios y edificios abandonados.

  • Los que visitan a sus familias regularmente, e incluso podrían volver cada noche a dormir a casa, pero pasan varias noches en la calle debido a la pobreza, al hacinamiento o al abuso sexual o físico.

  • Los que viven en las calles de la ciudad con el resto de sus familias. Puede tratarse de desplazados debido a la pobreza, las guerras o los desastres naturales. Estas familias suelen llevar una vida nómada trasladando sus escasas pertenencias con ellos. En este caso a menudo los niños trabajan en la calle junto a otros miembros de su familia.

  • Los que reciben atención institucionalizada. En este caso los niños provienen de una situación de falta de vivienda y se encuentran en riesgo de volver a la calle.

La naturaleza oculta y aislada de los niños de la calle hace que sea difícil elaborar estadísticas precisas, sin embargo UNICEF calcula que hay aproximadamente 100 millones de niños en esta situación, cifra que va en constante crecimiento. Hay hasta 40 millones de niños de la calle en América Latina y por lo menos 18 millones en la India. Muchos estudios determinan que la edad más frecuente de estos niños está entre los 10 y los 14 años, si bien se ha detectado que cada vez son más jóvenes.


Muchas chicas viven en la calle, aunque la cifra es menor que en el caso de los chicos debido a que para las familias son más "útiles" en el hogar, para cocinar o para cuidar de los hermanos más pequeños. Las niñas también tienen una mayor vulnerabilidad a la trata con fines de explotación sexual y otras formas de trabajo infantil.

La falta de vivienda es en mayor medida un fenómeno urbano, pero los niños de la calle se encuentran en todas las regiones del mundo, desde países en desarrollo a los países más ricos. Latinoamérica y la India son conocidos por su gran población de niños de la calle, a pesar de los importantes esfuerzos de algunos gobiernos y ONG's. El SIDA y las guerras civiles en África han provocado un aumento en el número de niños sin hogar, como consecuencia del abandono al que son sometidos los huérfanos del SIDA. La crisis que sacude algunas zonas de Asia, a menudo fuerza a las familias a abandonar a los niños. Transiciones políticas inestables, tales como el fin del comunismo en Europa del Este, provocaron un número sin precedentes de niños de la calle debido a la falta de seguridad social para los pobres, que anteriormente subvencionaban los estados.

Los niños a menudo sufren los efectos de las crisis políticas, económicas y sociales dentro de sus países más severamente que los adultos, y muchos no tienen el apoyo institucional adecuado para atender sus necesidades especiales. Con el tiempo, terminan en las calles.


Los niños que son más vulnerables a acabar en las calles son los que han sido abandonados por sus familias, y los que son enviados a las ciudades a menudo con la esperanza de que serán capaces de ganar dinero para la familia. Los que huyen de sus hogares o de instituciones también terminan con frecuencia en la calle, ya que rara vez regresan a unas familias disfuncionales que los someten a abusos de todo tipo. En varias zonas del mundo los niños con discapacidad también son abandonados con frecuencia, especialmente en los países en desarrollo.

La vida en la calle tiene unos efectos muy perjudiciales para los niños. Su estilo de vida inestable, la falta de atención médica y las malas condiciones de vida aumentan la susceptibilidad de estos jóvenes a contraer enfermedades crónicas, como infecciones respiratorias o del oído, trastornos gastrointestinales y enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH. Deben valerse por sí mismos para encontrar qué comer y muchos son tentados por adultos o jóvenes mayores para que se dediquen a la venta de drogas, al robo o a la prostitución.

El consumo de drogas por parte de estos jóvenes es común. Es un medio para aliviar el dolor y hacer frente a las dificultades asociadas a la vida callejera. Según estudios realizados, hasta el 90 % de los niños de la calle consumen sustancias psicoactivas, incluidos los medicamentos, el alcohol, los cigarrillos y productos industriales y de fácil acceso como el pegamento.


El crecimiento mental, social y emocional de estos niños se ve afectado por su estilo de vida nómada y por la forma en que son castigados por las autoridades que constantemente los expulsan de sus hogares improvisados, tales como portales, bancos de los parques o andenes. Algunos países de América Latina como Colombia, Guatemala, Honduras y Brasil son conocidos por la tortura y violencia inflingidas a niños de la calle por parte de los agentes de policía. A estos niños les falta seguridad, protección y esperanza, y siguen teniendo un profundo estigma negativo. Y, más que nada, les falta amor.

Muchos gobiernos de todo el mundo han aumentado su atención hacia estos niños, pero no es sufuciente. En 1992 Naciones Unidas emitió una Resolución expresando su preocupación por la situación de estos jóvenes y por los actos de violencia contra ellos. La resolución insta a la cooperación internacional para hacer frente a las necesidades de los niños sin hogar y para la aplicación de las leyes internacionales sobre los Derechos del Niño. Las naciones europeas que han tomado medidas eficaces en este sentido son Bélgica, Finlandia, Holanda, Portugal y España. Sin embargo el principal problema de los programas estatales es que los niños suelen rechazar estas ayudas.

Hay muchas formas de colaborar para acabar con este problema social. Muchas ONG's han sido creadas especialmente para ayudar a personas sin hogar, tanto niños como adultos. Pero también es importante concienciar a todo el mundo sobre este problema, hablando de ello con familiares, amigos y personas de nuestro entorno.



Fuente | CYC Online - Street Children and Homelessness
Imágenes | Piggy Madness


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